Marco teórico


La demencia es un síndrome clínico de deterioro objetivo, de carácter crónico e irreversible, caracterizado por una disminución de la capacidad funcional que interfiere en el funcionamiento cotidiano de las personas mayores, impidiéndoles realizar una vida independiente. Una de las consecuencias frecuentes que este síndrome trae es la agitación, la que es definida como una “actividad verbal, vocal o motora inapropiada y que no es explicada por necesidades o confusión per se” (Cohen-Mansfield & Billig, 1986, p. 712).

Dentro de los factores que aumentan el riesgo de agitación encontramos el deterioro cognitivo, la fatiga, la falta de estímulos o niveles inapropiados de estímulos, la sensación de pérdida, las demandas externas o internas que exceden las capacidades funcionales y por último los detonantes físicos como el dolor o las infecciones (Algase et al, 1996; Cohen-Masfield, Culpepper & Werner 1995; Hall & Buckwalter, 1987; Ragneskog, Gerdner, Josefssom & Kihlgren, 1998).

Existe un extenso cuerpo de literatura que muestra que la agitación tiene importantes consecuencias negativas sobre quienes la sufren. Léger et al (2002) muestra que la agitación interfiere con la entrega de cuidado y con la interacción social. Además, es una causa de aumento en las caídas de los residentes en establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM), (Marx, Cohen-Mansfield, Werner, 1990). Otra consecuencia es la interferencia con la capacidad de quedarse dormido y con la duración del sueño (Cohen-Mansfield & Marx, 1990). Por último y no menos importante, es una principal fuente de estrés para el personal de establecimientos ELEAM.

La investigadora Linda Gerdner (1992) fue la primera en investigar el uso de música personalizada como intervención para el control de la agitación en personas con demencia. Su primer estudio arrojó resultados positivos y estadísticamente significativos, mostrando que este tratamiento reduce los niveles de agitación durante los 30 minutos de tratamiento y durante los 60 minutos posteriores al tratamiento. Este estudio fue el inicio de un importante cuerpo de literatura que confirmó una y otra vez los efectos positivos de la música personalizada.

Otro importante avance realizado por la investigadora es el desarrollo de una teoría que explica los efectos de la música personalizada sobre los niveles de agitación en personas con demencia, llamada “Mid-Range Theory of Individualized Music Intervention” (Gerdner, 1997). Esta teoría plantea que el deterioro cognitivo resulta en una menor habilidad para recibir y procesar estímulos sensoriales, lo que lleva a un progresivo descenso del umbral de estrés (lowered stress threshold). El estrés generado por la persona deriva en ansiedad. La agitación se observa cuando el umbral de estrés es sobrepasado.

Lo que plantea esta teoría es que la música puede ser un medio para comunicarse con las personas con demencia, incluso en avanzados estados de su enfermedad cuando la persona no es capaz de entender lenguaje verbal y ha decrecido su capacidad de interpretar estímulos del ambiente.

Se plantea en este marco teórico, que música seleccionada cuidadosamente y basada en preferencias personales puede estimular la memoria remota, lo que permite a la persona cambiar su foco a un estímulo interpretable pasando por alto estímulos del ambiente que son confusos o no tienen sentido. El hecho de traer recuerdos asociados a sensaciones positivas (amor, felicidad, etc.) va a tener un efecto de alivio o prevención de la agitación en personas con demencia.

Esta teoría fue probada en diferentes estudios y el más pertinente al desarrollo del programa Música y Memoria es el llevado a cabo por Gerdner en el año 2005. En éste se investigó la eficacia del programa de música personalizada cuando es implementado por personal de establecimientos ELEAM y por familiares en un contexto de vida real. Se encontró una reducción estadísticamente significativa en la agitación de los pacientes, además de un comentario generalizado por parte de familiares y personal que apuntaba en el mismo sentido. Los participantes mencionaron que la música generaba una comunicación más significativa con el beneficiario.

El marco teórico desarrollado aquí nos pone en contexto de la importancia de la música personalizada como un recurso y herramienta de contención emocional y ambiental en el tratamiento de la demencia. Sin embargo, no es necesario tener demencia para beneficiarse de este recurso musical. Para aquellas personas sin deterioro cognitivo diagnosticado o con un deterioro leve, el uso de música personalizada traerá momentos de alegría y gozo, permitiéndoles recordar etapas de antaño a través de la música que marcó sus vidas.

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